Recomendaciones en ámbito de conservación preventiva
Cuidar su colección no solo protege su valor económico, sino también su valor cultural y estético. En nuestro equipo trabajamos para garantizar que cada pieza se conserve en óptimas condiciones a lo largo del tiempo.
Conservación: prevenir es la clave
La mejor manera de proteger una obra de arte es evitar que se deteriore. Para ello, nos centramos en los principales factores ambientales:
- Luz: Evite la luz directa del sol y la luz filtrada a través de cortinas o estores, que pueden alterar colores y barnices.
- Temperatura: Mantenga las obras alejadas de radiadores y fuentes de calor; los cambios bruscos dañan materiales como madera, lienzo o tejidos.
- Humedad: Controlar la humedad relativa es esencial, sobre todo en soportes de madera, que se agrietan con facilidad.
Restauración profesional
Cuando una obra requiere intervención, solo un equipo especializado garantiza su conservación.
Pintura: Es fundamental mantener el soporte, bastidor y lienzo o tabla, firme y estable. La capa pictórica sufre tensiones naturales que pueden provocar craquelado; un seguimiento regular evita daños y pérdida de valor.
Tapices: La forma de colgarlos es clave. Reforzar adecuadamente la parte posterior evita que las fibras se tensen o desgasten con el peso y el tiempo.
Nuestro enfoque
Aplicamos criterios de restauración preventiva, interviniendo solo cuando es necesario y siempre de forma minimamente invasiva y reversible. Además, asesoramos sobre iluminación, temperatura, humedad y manipulación segura, para que sus piezas se mantengan perfectas durante décadas.
